METALES COMUNES / ACERO

Acero

 

 

El acero esta compuesto por hierro altamente refinado (aprox. 98%) se obtiene de fundir mineral de hierro para convertirlo en Arrabio, este a su vez se combina con carbono en un porcentaje variable (0,05-2%) dando como resultado final el acero.

 

 

Los aceros ordinarios, expuestos al agua o aire, se oxidan formando una capa de óxido de hierro, que si no se combate avanza hasta corroer por completo la superficie.

 

Sin embargo en los aceros inoxidables que en su aleación, aparte de hierro y carbono contienen otros elementos como níquel, cromo... estos forman una capa protectora (óxido de cromo) que se convierte en una coraza contra los ataques de corrosión.

Es la denominada capa pasivadora, que permite la autoreparación del material, al detectar la presencia de oxigeno procedente del agua o aire. Por ello el acero inoxidable, no necesita ningún tipo de recubrimiento u otro sistema de protección, para seguir manteniendo su resistencia a la corrosión y su aspecto brillante de por vida.

 

Para que un acero se considere inoxidable, además de hierro y carbono, debe contener un mínimo de 10,5% de cromo en su composición.

 

Cuando el acero inoxidable solamente contiene cromo, se le llama ferrifico, es magnético y atraído por un imán.

Si además añadimos más de un 7% de níquel, la composición se llama Austenítico, no es magnético y por tanto no es atraído por un imán.

 

No todos los aceros inoxidables tienen la misma resistencia a la corrosión (oxidación), ya que dentro de la familia de inoxidables las características de unos y otros varían según la composición de la aleación.

 

 

Generalmente lo empleamos en piezas que requieren de gran resistencia aunque las evidentes mejoras de la aleación con respecto al material nativo hacen  que tenga un precio más elevado y variable en función de la aleación.

 

 

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